¿Y tú, por dónde irías? Resultados de la ruta Campus Miguel Delibes – Escuela de Idiomas

Este pasado verano hicimos nuestro primer experimento ¿Y tú, por dónde irías? entre el Campus Miguel Delibes y la Escuela Oficial de Idiomas. Para ello, Carmen, María y Carlos se juntaron en el Campus Miguel Delibes y realizaron tres rutas diferentes para llegar a las Escuela Oficial de Idiomas:

Estos son los resultados

Ruta Miguel Delibes EOI – vía carril (acera) bici y túnel de Labradores:
Distancia recorrida: 4,25 km
Tiempo en movimiento: 17 m. 52 s.
Por María

El día 29, viernes, Día de San Pedro y San Pablo, que seguro que son patrones de la bicicleta -y si no los son les nombramos ahora mismo, probamos unas rutas entre la Universidad (campus Miguel Delibes) y la Escuela Oficial de Idiomas. Por experiencia, sé que muchos alumnos llegan tarde y tienen la excusa de que no han encontrado aparcamiento con el coche. Y yo les digo: “Venid en bici”. A ver si hacen caso y les mostramos unas rutas para hacérselo más fácil todavía.

Cada uno hicimos una ruta. Yo fui por la que me pareció más habitual por lo que había recorrido yo en otras ocasiones. Partimos del campus Miguel Delibes, justo donde está la parada de Vallabici y yo fui camino de la Facultad de Filosofía y Letras, bordeando la Facultad de Económicas. Luego crucé el jardín que hay al lado de Filosofía y Letras para llegar a Real de Burgos, donde hay un carril-bici estupendísimo  y fui hasta la calle Huelgas.

En la calle Huelgas torcí a la izquierda y cogí Huelgas hasta calle Tudela y Nicolás Salmerón y de ahí a la derecha y Labradores. Giro a la izquierda y cojo el túnel de Labradores. Ese túnel es un poco difícil, sobre todo en dirección a Delicias, porque la cuesta es algo complicada y cuando hay viento el túnel hace efecto chimenea y se te viene encima todo el aire.  Te toca batallar un poco con la cuesta, pero se puede tranquilamente. Los  autobuses ya saben que por el túnel van bicis y te respetan muchísimo.

Hay gente que tiene miedo a ese túnel, pero no hay que tenerle ningún medio.

En el siguiente semáforo giramos hacia Farnesio y en el siguiente a la izquierda hasta coger embajadores. De ahí a General Shelly y ahí está la Escuela Oficial de Idiomas.

En total, unos 15 minutos y sin tener que aparcar ni nada.

La pega de este recorrido, los semáforos. La mayor parte del tiempo se pierde esperando que se pongan en verde. Esto es así, pero desde que está la batalla de multas a las bicicletas, yo soy partidaria de guardar las reglas religiosamente, primero para que no te multen, segundo para que los demás que participan en el tráfico, tanto coches como peatones, no nos odien, no nos miren mal y no diga que todos los ciclistas son unos salvajes que no guardan los semáforos, etc. Así que religiosamente me paro en cada semáforo en rojo, cosa que antes no hacía. Es absurdo porque cuando me saltaba un semáforo en rojo era por quitarme de en medio y facilitar el paso a los coches. Ahora no, paradita en el semáforo y seguir cuando se pone en verde: que se fastidien los demás.

Este es el mejor camino: más corto y más recto. En el trazado aparece como en línea recta y sin apenas zigzag.

Ruta Miguel Delibes EOI – vía carril (acera) bici y túnel de la Circular:
Distancia recorrida: 4,55 km
Tiempo en movimiento: 17 m. 59 s.
Por Carmen

Salimos desde la Facultad de Educación por el Paseo de Belén, por la calzada. A la izquierda, en la acera, hay un tramo de carril bici un tanto incómodo, sobre todo para incorporarse a la calzada en el cruce con la Avenida del Valle Esgueva, enfrente del Rincón del Cómico. Es más tranquilo ir directamente por la calzada, por el centro del carril, hacer el stop, y girar a la derecha. Desde la Avenida del Valle Esgueva giramos a la izquierda para subir al carril (acera) bici de la calle Epifanía. También podríamos ir por la calzada, es una vía muy ancha y con poquísimo tráfico, pero el rebaje al final para entrar al campus Esgueva, a la altura del Aulario, es del tipo revientaruedas, así que mejor nos subimos al carril bici desde el principio. Atravesamos el campus Esgueva, y con cuidado cruzamos el Paseo del Cauce -en ese paso de cebra los coches se suelen parar enseguida, en cuanto ven una bici o peatona dispuesta a cruzar- y seguimos por el carril (acera) bici del Paseo del Cauce hasta el puente de Gabriel y Galán.

La incorporación del carril (acera) bici a la calle Gabriel y Galán es posiblemente el punto más complicado de esta ruta. Pero con un poco de paciencia y mucha tranquilidad, podemos esperar el momento en el que no vengan coches por ninguna de las cuatro vías del cruce, para incorporarnos a la calzada. El resto del trayecto es tranquilo, sobre todo si vamos por el centro del carril, haciéndonos bien visibles, y sonriendo si alguien nos saluda con el claxon. Lo más incómodo son los semáforos, que nos obligan a echar pie a tierra y nos rompen el ritmo de pedaleo.

Por Gabriel y Galán llegamos a la plaza Luis Braille, y desde allí seguimos por Santa Lucía. Esta calle es mucho más tranquila que lo que parece, los coches saben que el semáforo se les va a poner en rojo, por mucho que corran: y si no lo saben, bien está que lo aprendan. Recordemos, por el centro del carril, tranquilas y visibles. Esta calle es especialmente estrecha, así que es imposible que nos adelanten respetando los 150 cm que marca la Ley 6/2014. Sí, hay que respetar el metro y medio TAMBIÉN en zonas urbanas. Por tanto, una vez más, por el centro del carril. Y si te pitan, saluda y sonríe, que seguro que es un colega.

El semáforo final de Santa Lucía lo vamos a pillar en rojo, seguro, así que paciencia. Si puedes ponerte delante de los coches, mejor, para que te vean bien y seas la primera en salir. Sigues por Don Sancho, seguramente otra vez el semáforo en rojo, y habrá lío de coches a la salida del aparcamiento del supermercado, así que puedes aprovechar de nuevo para adelantarte. Gira a la izquierda por la calle Tudela, muy probablemente haya algún coche aparcado en doble fila bloqueando uno de los dos carriles, así que aprovecha para pedalear con calma. Y otra vez semáforo. A esperar. Una vez entres en la Circular es muy importante que te vean bien, y que vayas por el centro del carril, no sea que algún coche se te eche encima pensando que vas a girar por Nicolás Salmerón.

Y el túnel. ¡¡Horror!! ¿Vamos a pasar el túnel? Pues sí, vamos a pasarlo, y demostrarnos a nosotras mismas que es muchísimo más fácil, y divertido, y seguro, que lo que habíamos imaginado. El truco es controlar bien los cambios, y estar atentas a los baches de abajo, no nos vayan a hacer botar. Si cuando estamos subiendo la cuesta vemos que los coches están atascados, podemos intentar adelantarles por el carril de la izquierda. La inmensísima mayoría de la gente que va en coche son personas normales, que van a entender cuando nos vean que es mejor para todas que consigamos llegar arriba sin tener que frenar y volver a empezar. Nunca jamás me han pitado en el túnel de la Circular, ni me han dicho ninguna estupidez, ni han hecho ninguna tontería al volante. Pero es fundamental que te vean. Si no has pasado nunca sola por el túnel, puedes probar a hacerlo en grupo, que da algo más de seguridad. Y es muy divertido. Y cuando vayas solas, un pequeño truco puede ser esperar en la Circular, a la derecha, parada, a que pasen los coches, hasta que el semáforo de la plaza se ponga en rojo. Y entonces bajar. Eso te da un poco de margen, sabiendo que no vas a tener coches detrás en unos minutos.

Seguimos. Giramos a la derecha en cuanto salgamos del túnel, y al Paseo San Vicente. De nuevo, por el centro del carril, y bien visibles. En el semáforo del final del Paseo, giramos a la izquierda, y nos quedamos en el carril de la izquierda para entrar en el Paseo de Farnesio, y poder girar hacia Embajadores. Y ya está, seguimos tranquilamente por Embajadores, tiene dos carriles pero casi seguro que uno está bloqueado por algún coche en doble fila, así que mucha calma, porque no van a poder adelantarnos.

 

Ruta Miguel Delibes EOI – vía carril (acera) bici  del cementerio y centro de la ciudad:
Distancia recorrida: 5.3 km
Tiempo en movimiento: 26 m. 37 s.
Por Carlos

Por último , tenemos la ruta más larga. Las otras dos participantes han escogido las opciones más lógicas, de hecho, es la misma ruta (salvo los cambios lógicos obligados por la direccionalidad de las calles) que la que se hizo en sentido inverso (EOI – Campus), para quedar. Con el fin de hacer una ruta diferente se optó por coger una dirección casi opuesta a las anteriores.

Fue una ruta que nació improvisada pero que poco a poco fue tomando forma. Saliendo de la Escuela de Idiomas hacia el camino del Cementerio, en donde subimos a la acera bici que allí hay. Por ese tramo fuimos hasta abandonar la acera bici en la calle Madre de Dios, donde, como en la mayoría de ocasiones en que abandonas un carril o acera bici, hay que andar con mil ojos en las incorporaciones: o la haces con el semáforo en rojo para coches o te lanzas en la ocasión que tenga.

A partir de ahí, entramos en una zona de carriles dobles y amplios, como es Madre de Dios y Chancillería, donde vamos a interactuar con el resto del tráfico y tenemos que saber en qué carril colocarnos y anticiparnos un poco al resto del tráfico. Si conocemos nuestro camino, no es difícil; si vamos a improvisar, solo hay que estar un poco más atentos. En el cruce de Chancillería con Real de Burgos y en el siguiente tramo, tenemos que tener en cuenta qué direccion vamos a tomar para colocarnos en el carril que nos toque: En nuestro caso, carril derecho al llegar al cruce con Real de Burgos, y en el izquierdo para el cruce con Gondomar, ya que vamos a ir rectos hacia la calle San Martín.

Una vez superada esa zona entramos en la Roubaix de Valladolid, la calle San Martín y gran parte de Angustias, que nos hacen ver la vida como si viviéramos siempre entre un castañeteo de dientes. A favor, se trata de calles muy pacificadas con lo que el tráfico apenas se nota, en general te sientes cómo si la calle fuera tuya.

Superada la calle San Martín entramos en una zona de peligro; El ciclocarril de calle Angustias. Al igual que todos los caminos conducen a Roma, todos los ciclocarriles de Valladolid conducen al Peni, con el que el riesgo de parar a tomar una cerveza es enorme y puede dar al traste con la misión de grabar y documentar el trayecto. Afortunadamente, nuestro sentido del deber pudo más que nuestra sed y seguimos camino sin detenernos a libar la bebida por excelencia de los ciclistas.

Una vez superados los cantos de sirena del Penicilino avanzamos por esas calles semipeatonalizadas hacia la calle Regalado, pero al llegar al cruce con Fray Luis de León, nos entra el dilema moral: Regalado es ahora una calle peatonal y no podemos cruzarla en bici antes de las 22:00 horas. Tal motivo es el que nos obliga a alargar aún más la ruta y pasar por Fray Luis de León hasta López Gómez y de ahí a Plaza España y Miguel Íscar. Todas estas calles céntricas llevan dos carriles de circulación, por lo que tenemos que estar atentos a ver cuál nos toca. Señalizar correctamente es tambień importante para no llevarte un susto con el resto de vehículos.

Una vez que llegamos a la plaza Zorrilla, tenemos la opción de continuar por el paseo Zorrilla o meternos por el Campo Grande (las bicicletas pueden circular por parques y jardines, según la normativa pucelana). Optamos por esta última opción, mucho más agradable y fresquita. Una vez pasado el Campo Grande por el Paseo del Príncipe, enfilamos Arco de Ladrillo.

En esta ocasión no tenemos un túnel, sino un sobreelevado para cruzar la vía. Aunque pueda parecer lo contrario, es más complicado pasar por un paso sobreeelevado que por un túnel. La cuesta arriba y los semáforos anteriores hacen que tu velocidad sea considerablemente menor que la de los coches, por lo que da más sensación de inseguridad, aunque se puede hacer sin mayores problemas. Aún así, optamos por pasar el túnel peatonal de Arco de Ladrillo (bajados de la bici, y andando con ella, por supuesto), para continuar por Arco de Ladrillo (por la acera bici) y girar a la izquierda en General Shelly, calle que nos lleva directamente hasta la Escuela de Idiomas.

Esta ruta es más larga que las dos anteriores, tiene más semáforos y por tanto más paradas, y, probablemente, se interactuará más con el tráfico. Pero es una ruta divertida, en sus más de cinco kilómetros no dejan de pasar coches, gente por las aceras y “pasan cosas”. Si os gusta interactuar con el tráfico (y no tenéis mucha prisa), puede resultar chula. Y si además tenéis que hacer un recado por el centro… os lleva a cualquier lado.

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